Reciprocidad, me he sentido reflejo.
"Levanto una mano para acariciar tu seno, pronuncio el nombre más querido."
Encuentras que no buscas ni sabías del desahogo -una exquisitez, lo innecesario-
y ahora, que vuelve imprescindible
se disipa y deja tu olor la certeza que estuvo tramando a mis espaldas "con los ojos cerrados para evitar las ilusiones.
El instinto crece con la sombra y el desamparo"
entre tú y quien me ronda
queda la niñez.
