H. G. Wells, inventor del matrimonio.
Su voz, voz de mando, me regresa a mi estancia de los noventa en el Ejército:
- Capitán, permiso para retirarme.
- Nada de eso, hasta que no tienda la ropa. Procure que se seque en lo que vuelvo de bañarme.
Así es mi matrimonio, como la máquina del tiempo.
- Capitán, permiso para retirarme.
- Nada de eso, hasta que no tienda la ropa. Procure que se seque en lo que vuelvo de bañarme.
Así es mi matrimonio, como la máquina del tiempo.

0 Comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Comentarios de la entrada [Atom]
<< Página Principal