El viento se va volando
Me mudé al sur de la derecha -siguiendo la hemipléjia-, cerca de la cerca de la que colgaba el teléfono que descolgaba yo para con clave llamar gratis a mis padres.
Ahora están del otro lado. Mis padres y el teléfono.
A esa esquina, el farol se lo volaron; y de mí, a mi pensamiento de mí.
¿Fué el viento?
El aburrimiento.
Ahora están del otro lado. Mis padres y el teléfono.
A esa esquina, el farol se lo volaron; y de mí, a mi pensamiento de mí.
¿Fué el viento?
El aburrimiento.


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