Tacubaya
No siempre de jardín son tus humores.
Tus aromas placebo vacacionan al pueblo de Tacubaya de donde toma el agua los gestos gratos como un beso.
La rutina del reloj evidencia lo que otorgo por lo que le das de blindaje a mi infancia, y en doble nacionalidad, mi falta de pudor.
Me alcanzan desde lejos tus ráfagas azules
donde ya no me espera el envolvente túnel de las hojas
esperas la respuesta al sueño de los peces.
Tus aromas placebo vacacionan al pueblo de Tacubaya de donde toma el agua los gestos gratos como un beso.
La rutina del reloj evidencia lo que otorgo por lo que le das de blindaje a mi infancia, y en doble nacionalidad, mi falta de pudor.
Me alcanzan desde lejos tus ráfagas azules
donde ya no me espera el envolvente túnel de las hojas
esperas la respuesta al sueño de los peces.

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