Incipit
Del resquicio de luz a chirriar las bisagras pasó el aire frío colándose como el café: fuerte y de mañana.
Con la mano en el pomo que abre una puerta, la cerré. Del otro lado quedó ella. Eso creí. Recordé su humor de vikingo en celo...
(Estoy siendo injusto, a su lado, cualquier gélido nórdico resulta cálido y encantador.)
Pero esta vez no era ella. Era la espera.
Con la mano en el pomo que abre una puerta, la cerré. Del otro lado quedó ella. Eso creí. Recordé su humor de vikingo en celo...
(Estoy siendo injusto, a su lado, cualquier gélido nórdico resulta cálido y encantador.)
Pero esta vez no era ella. Era la espera.


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