domingo, septiembre 04, 2005

Incipit

Del resquicio de luz a chirriar las bisagras pasó el aire frío colándose como el café: fuerte y de mañana.
Con la mano en el pomo que abre una puerta, la cerré. Del otro lado quedó ella. Eso creí. Recordé su humor de vikingo en celo...
(Estoy siendo injusto, a su lado, cualquier gélido nórdico resulta cálido y encantador.)
Pero esta vez no era ella. Era la espera.

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