lunes, marzo 27, 1989

Tú eres la luz que te desangra por la cara.
Quizá el tiempo.
Quizá no alcance.
Quizá amarte.
Quizá mi cruz.
Inquisidora,
tus simulacros son de cuna pero retumban en el fondo de mi cima que tiembla al sólo aparecerte,
casi en latidos la voz me brota ciega.
Vámonos, donde nadie nos vea.

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